El día empezó como todos los otros. En la mañana temprano, las campanas interrumpieron los sonidos melodiosos y las bailarinas hermosas de flamenco en los sueños de la niña.
Todos los días, la niña deseaba que viva en sus sueños y nunca se despertara. Sin embargo, cuando ella se despertó, fue al comedor donde su madre ya ha preparado, exactamente como todas las mañanas, un desayuno simplemente de un postre un café.
Sin emargo, este día pudiera ser diferente, fuera su día.Después del desayuno fueron a la iglesia para la misa del domingo. Ella no comprendió por qué sus padres fueron tan estrictos y demandaron que ella va a la iglesia.
“¿Por qué no podrían reclamar ser cristiano y no ir a la iglesia como muchas otras familias?” la ella pensó. Cuándo el sermón empezó, ella reemplazó la imagen del sacerdote en el altar con un sueño de un bailarín de flamenco en un escenario.
Después de la iglesia, la familia volvió a su pequeño apartamento. Su padre se sentó en su sillón, sin una camiseta porque hizo mucho calor, leyendo el periódico mientras su madre se sentó en el sofá leyendo una novela romántica. La chica se echó en su dormitorio; sueños de flamenco llenaron su cabeza otra vez.
A las dos de la tarde era el almuerzo. Su madre ha preparado un almuerzo grande de ensalada con aceite y vinagre, gazpacho,

cordero, una mezcla de vegetales, y pan, y para postre fue fruta con queso. Mientras comían, sus padres dijeron a su hija que debe conseguir un trabajo en turismo porque lo era una carrera estable porque había muchas turistas en España.
Siempre el trabajo era un tema de sus discusiones porque la familia no tenía mucho dinero. Su padre ha sido despedido de su trabajo porque la economía fue en una recesión y muchas personas estaban perdiendo sus trabajos. Pero la niña no quería trabajar como una guía de turismo.
Después de la comida, su madre y su padre dejaron la cocina para echar una siesta. Ella esperó salir hasta que podía oír sus ronquidos.
Ella compró un billete y embarcó el tren de Renfe.

En sólo una hora ella tendría la oportunidad de realizar sus sueños: ella tuvo una audición para ser un bailarín de flamenco en un teatro de baile en Granada. Ella había soñado de esta toda su vida. El flamenco consumió todos sus pensamientos. Mientras sus amigos miraban películas con Penélope Cruz
o escuchaban canciones cantadas por Rhianna, ella miró vídeos del bailarín de flamenco Cristina Hoyos y escuchó al guitarrista Paco de Lucia. Ella comenzó a estar nerviosa—para muchas razones. Primero, ella fue sin el permiso o el conocimiento de sus padres. Ella supe que sus padres serían trastornados con ella si ellos averiguaran. Ellos no pensaron que el baile fue una carrera verdadera. También, ella estuvo nerviosa bailar. ¿La querrían los jueces? Si ella podría conseguir el trabajo quizá sus padres pudieran comprender…
Después de la hora de preocupaciónes, ella llegó en el teatro. Ella cambió en el vestido gitano colorado completa con un chal de seda y una ventila,
todos los cuales residieron normalmente, ocultado bajo su cama. Había muchas otras chicas haciendo una audición también. Ella hizo nerviosa cuando miró a las otras chicas bailan hermosamente.
Después de que pareció una eternidad, fue su turno. La música comenzó; ella comenzó a bailar. Ella giró, erizó su falda, ondeó el abanico, y pisó muy fuerte los pies. Ella llegó a ser perdida en la música, perdida en su pasión. De repente, ella estuvo en el piso. El rasgueo de la guitarra paró, y el aplaude de las castañuelas desaparecidas. Ella perdió su equilibrio y cayó.
Con lágrimas que corrieron hacia abajo su cara ella huyó el escenario, su audición fue arruinada. Ella corrió toda la espalda de manera a la estación, consumido por desilusión y tristeza. Ella temió volver a su casa.
Ella temió que sus padres no harán su ausencia. Ella temió la conversación del trabajo como que un guía de turismo empezaría bruscamente a las diez con la cena. Ella temió después de la cena cuando ella sería ignorada mientras su madre leyó más de su novela y su padre miró Buenafuente.
Un día de éstos sus padres realizarían que ella tenía sus propios sueños. Ella no abandonó esperanza. Un día de éstos, ella bailaría en el escenario y el mundo sabría su nombre. Sería su día, un día de éstos.




